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Sostenibilidad de la producción agraria

ALAS 2026

¿Querría alguien destruir el legado y la transmisión cultural de su familia?

De igual modo, los agricultores trabajan por la viabilidad económica de sus explotaciones, contribuyendo al desarrollo de sus comunidades y manteniendo el entorno en el que viven todos los días del año.

Generando un Valor Añadido Bruto (VAB) del 2,9% del PIB, y con un 4,4% de la población activa, los agricultores y ganaderos son capaces de gestionar para el resto de la sociedad casi la mitad (46%) del territorio de España.
En España existen más de 945.000 explotaciones agrarias y más de 29.000 industrias agroalimentarias, de las cuales 3.800 son cooperativas. Junto con la distribución agroalimentaria, la industria de insumos y servicios para la producción agraria y el transporte representa casi el 10% del VAB del país, dando empleo directo a unos 2 millones de personas.
En el año 2017 las exportaciones del sector agroalimentario y pesquero sobrepasaron por primera vez los 50.000 millones de euros, dejando un saldo positivo de 12.000 millones de euros para la economía española.
El desarrollo de la actividad agraria

en España permite que el 16,7% de los ciudadanos españoles residan en zonas rurales, siendo importantes centros de ocio y turismo, así como generadores de empleo.
El avance en la eficiencia de la producción agrícola ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero en un 24% desde 1990, así como ha optimizado el uso de fertilizantes, con un impacto positivo en la calidad de las aguas. Junto a ello, la agricultura ha sido capaz de aumentar la productividad en un 9% desde el 2005.
La agricultura española cada vez consume menos agua y energía, pierde menos suelo y emite menos gases a la atmósfera para producir una unidad de producto (kg, litro) o un euro de producto14. Por ejemplo, en el cultivo de tomate entre 1980 y 2008, por cada tonelada producida, se redujo el uso de la tierra en un 52,3%, el consumo del agua en un 31,0% —un 34,2% en el caso del agua de riego—, el consumo de energía en un 12,5% y la pérdida de suelo por erosión en un 52,0%.